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domingo, 1 de marzo de 2009

Este amigo

La amistad es una fraternidad, y en el sentido más elevado, el bello ideal de la fraternidad.Es un acuerdo supremo entre dos almas que se han hecho necesarias una a otra, que han encontrado una en otra la mayor disposición para comprenderse, ayudarse e interpretarse noblemente" Pellico.
Tuve que encontrarte y escucharte
para saberte, amigo
que se brinda,
que no hunde raíces en su savia,
sino brindar afecto en sus palabras.
Tuve que encontrarte, así, a mi lado,
en esa sonrisa cómplice
que sólo tu y yo comprendemos
por parecernos tanto en ciertas cosas.
¿Sabes tú, amigo? entiendo tus palabras,
tus palabras que muerden, o que sangran
o ríen; comprendo tantas veces
tus silencios, tus penas cantadoras!
Es que quizá, las siento un poco mías,
¿Eras tú, aquel qué me enseñó
a querer las cosas bellas,
a anhelar lo real y lo soñado,
a sufrir, a reír, a ser amigos?
¿Eras tú, aquel ser qué silencioso
yo sentaba a mi lado en la butaca,
cuando estaba mirando una película?
Eres tú, amigo? aquel qué parecía
cantar en mis oídos
un canto de alabanza hacia la vida?
Asenté mis palabras en tu alma,
yo te hablé tantas veces sin saberte
sin saber ni yo misma que lo hacía...
¿Eras tú, amigo, aquel qué iba a mi lado
cuándo caminaba las tardes doradas del otoño
y pisaba las hojas del recuerdo?
¿cuándo miraba absorta ese cuadro
que te llevé a ver conmigo tantos días?
¿Eras tú, aquel que creció conmigo,
corriendo por las plazas,
respirando primaveras en los lirios?
Te sentaba a mi lado, en algún banco
y hablábamos desde siempre y por siempre,
sin hablarnos nunca.
Sin que tú lo supieras
estuve yo también junto a tus años,
en la misma presencia compañera.
Leímos tantos libros en silencio,
anduvimos las riberas,
vimos la arena iluminada
en el crepúsculo,
y te llevé y nos fuimos
a mirar las calles luminosas,
el asfalto mojado por lágrimas de hojas
abrazando la lluvia..
Quiero saber si eres tú! aquel
que no me dejaba cejar en mis empeños,
aquel que me empujaba a nuevos logros,
a vencer la derrota y la fatiga,
a sufrir sin derrumbes de horizontes
y a crecer en fronteras de esperanza...
aquel que caminaba con mis tardes,
en ese andar sin rumbo, como aliento,
aquel que libertó mis sonrisas.
La música se hizo luz en las palabras,
compartimos la belleza armoniosa
de los cantos.
En el recodo azul de los tantos caminos,
tu esperanza, tus penas,
escuché y aprendí sin conocerte.
Fuiste a mi lado, serás siempre,
yo te hice sin saber que tú existieras,
nunca tuve que buscarte, allí estabas,
nunca tuve que llamarte, tú acudías,
se nos fugaban las almas a lo bello,
se estrechaban fraternos horizontes.
Un puente en la sonrisa de dos tristes,
te escuchaba la ternura,
el dolor, la risa pronta.
Bebí de tus tristezas,
tu sonrisa me contaba tu horizonte,
me hundía en tus ojos la alegría
de saberte leal y generoso.
Mi mirada confiaba en ese eterno
calor de la amistad que nos habita.
Tal vez por sentirte parte de mi misma
te aprisioné quizá un poco mucho,
has cruzado conmigo tantas calles,
miraron nuestros ojos tantas cosas,
y a menudo,
se nos truncaron los pasos en lo hermoso.
De pronto...
te sorprendía la mirada dispersando las nubes.
Has oído conmigo tanta música,
hemos visto los colores de la vida,
tantas veces me escuchaste sin saberlo,
que me parece extraño que tú existas.
¿Recuerdas aquel día qué lluvioso
recorrimos, andando por la brisa
y cuándo escuchamos los trinos de los pájaros,
y nos llenamos de armonías, de canciones?
Te encuentro ahora tangible,
entonces sé que eras,
que sin conocerte estabas.
Y si mañana se nos pierden los caminos
andaremos, peregrinos del tiempo,
ahora y siempre,
me seguirás,
te seguiré acompañando,
y serás,
seré presente.
Seremos desde uno y hacia el otro,
un afecto eterno y sin distancias.
Eras, ya no,
ahora sos el presente
que me llena de esta alegría
que se ha volcado en mi alma y no al olvido,
sí, eres tú, !rescataste la nada!
!y aquí estás, AMIGO MÍO!.

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