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sábado, 28 de febrero de 2009

No pudo hacerlo (minicuento)

Las palabras estaban allí, todas ellas, todas... esperándolo, para que estableciera luminosos puentes de camaradería, estallidos de color,gritos de amor y desesperanza, rincones de angustia y de armonía,pero... no pudo hacerlo, y su acercamiento al mundo literario se redujo a leer a quien iban dirigidas las cartas a medida que las repartía.

Investigando mis raíces...

Sí, sí estaba muy decidida a bucear en los orígenes de mi apellido, así que me dirigí sin dudarlo ni un instante al Hotel de los Inmigrantes.... publicaciones casi diarias sostenían que allí uno podía saber de que barco habían bajado sus abuelos, con horas, minutos y segundos, quien había sido el capitán de aquella embarcación,etc,etc.

Me dije que con los medios de comunicación que tenemos ahora, tan rápidos, tan eficaces, tan óptimos, no había forma de que apareciera inconveniente alguno. REcordaba nostalgiosamente, aquellos hombres que en las oficinas del ferrocarril o de correos, utilizaban sus "manguitos"(no recuerdo bien su nombre) sobre la camisa hasta la altura del codo ,para no ensuciarse sus blanquísimas camisas, y mientras viajaba hacia el actual "Hotel de los Inmigrantes" me decía muy segura de mí misma todo lo antedicho, que iba a tener el privilegio de la modernidad y su indudable eficacia.

Que para mí seria muy grato investigar, descubrir sobre mis orígenes, y que seguramente las personas que allí atendían me solventarían todas las dudas, me abrirían los caminos, me evitarían los escollos administrativos que siempre conlleva una tramitación.

Cuando llegué me dirigí a una señorita que estaba en el mostrador de Informes, y le dije lo que deseaba hacer. Su lacónica rspuesta(levantando los ojos de la revista d emodas que estaba leyendo) fué: "saque número ahí..."( señalándome displicentemente hacia un lugar ambiguo) y se enfrascó de nuevo en la lectura,(no observé si también se estaba pintando las uñas, !que distracción!)

Me dió un trabajo infinito encontrar el "ahí" pero finalmente lo logré y saqué el número 327. Me dirigí nuevamente hacia la señorita de "Informes" y le pregunté:

-"¿dónde tengo que esperar señorita?" .
Nueva rspuesta:

-"ahí"...

Como había varias puertas hice una investigación preguntando a los 326 que supuestamnete estaban adelante mío, y finalmente.... llegué al lugar indicado!....

Me atendió una señorita(que no era la misma de Informes), a la cual me dirigí diciéndole que deseaba indagar en mis orígenes; le dí mi apellido,buscó en la PC y me contestó:

-"ese apellido no existe"...

-"!Pero ,señorita! si sé perfectamente que mis abuelos vinieron aproximadamente en el año 1915 a la Argentina, y estoy absolutamente segura que tiene que estar la información en algun lado!"
.
-"Le repito, su abuelo no existe..." (y llama al 327)

-"Señorita! por favor! no me diga eso, mi abuelo es obvio que no existe, si es que se ha muerto hace algún tiempo, pero el apellido tiene que estar... De dónde saqué yo el apellido que llevo?"

-"!Ah, eso no lo sé!,pero le digo que aquí no le puedo solucionar nada.aquí no hay registro(re-llama al 327)

-"Señorita, hacen propaganda a diario diciendo:"vengan al Hotel de los Inmigrantes, que un sistema moderno, eficaz, impecable les contará la historia de sus abuelos, el barco en que vinieron,etc,etc,etc"

-"Señora, yo no tengo la culpa, la propaganda no la hice yo, le repito, sus abuelos no existen, aquí su apellido no figura..."

El 327 en tanto estaba furioso porque lo habían llamado varias veces y no lo atendían, porque yo no me movía de al lado de la muchacha.

-"Señorita! quiero hablar con el gerente de este lugar! voy a presentar una queja!"

-"El gerente está en una reunión, pero no en este edificio..."

-"Bueno, su secretaria..."

-"Está en reunión con el Gerente... no está en el edificio..."

-¿Pero no hay nadie a quien se le puedan presentar las quejas? ESto es una vergüenza!"

-"No tenemos libro de quejas, porque jamás nadie se ha quejado"...

Cuando retornaba a mi casa recordé que tenía la partida de nacimiento original de mi abuelo(que es un incunable, sin duda alguna) y que mis padres, antes de irse de este mundo, me habían relatado la historia de ese abuelo que no "existía", pero al que (aunque nunca lo conocí) llevo siempre presente en mi corazón.

¿Dónde se ha ido el pueblo? (cuento)

Yo me detenía en la estación y la gente descendía, mientras otros comenzaban a subir, se sentaban cómodamente, pero antes colocaba sus valijas y bolsos en el portaequipaje; los niños corrían por los pasillos de un vagón en otro, y de pronto se detenían asombrados mirando como se sucedía, se sucedía, se sucedía por kilómetros y kilómetros la llanura pampeana, donde se extendía la vista en extensión de distancia; se hacían amigos en mis pasillos, no solo los chicos, también los adultos.

Levantaban mis ventanillas y yo mientras avanzaba sabía que en los días de calor despeinaba a las muchachas, mientras sus enamorados disfrutaban del espectáculo.

Ah... y había que ver mis camarotes! no tenían nada que envidiar al mejor Hotel!... Luego, también estaba mi SAlón Comedor, con 5 o 6 menúes que variaban según el día.

Me encantaba ver cada vez que me detenía, la estación, el progreso de aquel pueblo que florecía en las cinturas de las muchachas, en el surco, en los animales que pastaban mansamente en las verdes praderas; disfrutaba de ver desde la estación, como se engalanaba la muchachada joven para ir al "baile" semanal, donde venían a tocar las mejores orquestas de Buenos Aires, en el Hotel del pueblo, una garantía de excelente atención, pulcritud y diversión sana.

Cada casita tenía un precioso jardín, lleno de flores; la escuela se llenaba de voces de alegría de los niños jugando, la Iglesia era el lugar obligado los domingos(fuera o no uno de la religión católica); luego también estaba la famosa "vuelta del perro"-dar vueltas y vueltas a la misma (a la única) plaza .

Uní tantas, pero tantas, tantas veces las enormes ciudades, las ciudades importantes con aquel pueblo!una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez....pero nunca fue rutina para mí; mi vocación de locomotora se cumplía paso a paso, y ya pensaba en llegar a una vejez feliz y al descanso...


Pero... de pronto se cortaron todas las conexiones a ese y a otros pueblos, y todo el brillo desapareció, las chacras no podían sobrevivir, los tambos quebraron, el ganado no podía pastar,los caminos se anegaron, los jóvenes emigraron, ya no hubo más gritos infantiles en la escuela, porque ya no había niños , no había maestra...


Poco a poco, ese pueblo brillante, progresista, emprendedor, se vió más y más reducido en su población.


Hoy duermo a la intemperie con mis hierros oxidados, muda, inmóvil, llenando de gritos sollozantes el recuerdo...
YA NO HAY MAS PUEBLO.