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miércoles, 30 de junio de 2010

DE NUESTRAS AVENTURAS "ITALIANAS"



Llegamos al aeropuerto
con todos nuestros petates,
para enterarnos tal vez
que no haríamos el viaje.

Que las cenizas volaban,
que el aeropuerto cerrado,
que si el vuelo no salía,
no era posible desviarlo.

Pero al fin nos avisaron
que se habían disipado,
que el avión iba a salir
y empezamos el visado.

No teníamos experiencia alguna
en este tipo de viaje,
fue providencial que fuéramos
unas cinco horas antes.

Mi hermana Gladys y yo
previendo tan larga espera,
habíamos llevado unas vituallas,
para una cena ligera.

Yo portaba dos porciones de tarta
cortada en partes pequeñas,
y Gladys por cierto ufana
dos manzanitas enteras.

Cuando llegamos al scanner
mi hermana pasa su mochila
y la muchacha le dice:
" !Ud. lleva cosas prohibidas!

Y se trata de un elemento
que es de un riesgo muy alto,
no se puede portar un cuchillo
en el equipaje de mano!"

Y mi hermana le decía:
" !me parece tan extraño!
haber guardado aquí un cuchillo
y luego haberlo olvidado?"

Mas rápido recordó
que era para cortar manzanas
y vaciamos las mochilas
mientras atrás en la fila
nos lanzaban indignados
sus miradas asesinas.
Y seguiamos vaciando
el cuchillo no aparecía,
y que tardamos bastante
!por Dios que no se veía!
Y cuando lo encontramos
como si la estuviera autorizando
Gladys muy generosa le dice:
"!Señorita, puede Ud.tirarlo!"

Ya le dije que de seguro
ha sido declarada
en los aeropuertos del mundo
una persona NO grata.

Yo en tanto, una tijerita
curta que portaba,
pasó como si tal cosa
y no fue registrada,
mi hermana dice segura:
"!pero claro, no es un arma!"
a lo cual le contesté
con estas dulces palabras:
-"¿Querés
que te la clave en el brazo
a ver si tenés agallas?"

Al fin salimos de allí
y seguimos con el resto,
y poco tiempo después
ya levantábamos vuelo.

Con destino a Fiumicino,
Gladys tenía miedo
de viajar en un avíón
y repetía sin sosiego:
-" ! porque no tengo remedio
y sé que solo así llego,
que si pudiera caminar
sobre las aguas te juro,
que me volvía de esa forma,
me parece mas seguro!"

Y repetía sin cesar:
"la próxima hago un crucero
que iré mucho mas tranquila
y lo voy a hacer sin miedo!"

Pero cuando Iván contó
la experiencia de viajar,
en un barco de Sicilia
a la parte continental,
en que el barco se movía
como cáscara de nuez,
y las olas los barrían
una,y otra y otra vez,
cambió de idea de pronto,
porque pocos días después
organizaba los vuelos
entre ciudades de España
para la pròxima vez...

Al taxista que nos llevó a Ezeiza
Gladys contó de sus miedos,
y él con tono "suficiente"
comenzó a darnos consejos.
Como yo no decía a nada
me pregunta: "¿Ud.tiene miedo?"
y con inmenso placer,
y con cara de entendida
le contesto: "! No, porque para mí
volar es una rutina!"

Con lo cual el pobre hombre
se creyó a pie juntillas,
que había viajado por el mundo
durante toda mi vida.
Mi experiencia se redujo
-hace mas de treinta años-
a subir a un avión
que realizó el traslado,
desde el aeropuerto Newbery
a Gualeguaychú, Entre Rios,
de donde es oriundo
Guillermo, que es mi marido,
y la tardanza del viaje fue
lo que duran tres suspiros.

Pero cuando a otra persona
le encanta hacerse el sabio,
y actúa con suficiencia,
me encanta desconcertarlo.

Llegamos al fin del viaje,
y luego que aterrizamos
logramos después de una hora
las malestas en las manos.

En el aeropuerto nos esperaba
una persona amiga,
¿pero que hicimos nosotras
en lugar de ir hacia la salida?
Nos quedamos a medio camino
preguntándonos por qué no estaba
como si el aeropuerto tuviese el tamaño
de la habitación de una casa!
Compré una tarjeta telefónica
y en seguida la ubicamos,
estaba en un lugar lógico,
que era la salida, esperándonos!
Antes de empezar el tour
estuvimos en su casa,
nos mostró hermosos lugares
puesto que ella es romana.

Luego fuimos al Hotel
era el día de organizarse,
y a la mañana siguiente
emprendíamos el viaje.
Como no teníamos dentífrico
fuimos al supermercado,
le preguntamos al vendedor
en que góndola ubicarlo.
Nos lo dijo, empezamos a mirar
y como no nos eran familiares,
decidimos comprar lo conocido
Palmolive o Colgate.

Cuando al usarla al rato
le siento un gusto raro,
y me digo sorprendida:
- "!la verdad que esto es un asco!"
Me enjuagué rápidamente
la investigación debía esperar,
!tenía que sacarme de la boca
ese gusto peculiar!

Cuando al fin lo logré
al ver atentamente la caja,
y darme cuenta lo comprado
me reía a carcajadas.

Entonces la llamé a Gladys
y armamos tal jaleo
de reirnos sin parar
y sin poder detenernos,
que yo creí que golpeaban
la puerta para llamarnos,
y no, era la pared
de la habitación de al lado,
cosa bastante razonable
puesto que era madrugada
(mas o menos 1.30 )
y nosotras de jarana.

¿Ya han adivinado
cual era la compra efectuada?
La caja en cartel GIGANTE decía:
"crema da barba"
y además tenía con espuma
una brocha dibujada!

Párrafo aparte merece
el tema de las duchas,
parece que en Italia
la diversidad es mucha.
En tema de grifería
hemos mutado en expertas,
que botones, que resortes,
que pedales, que cadenas,
que se estiran, que se aprietan,
que se enroscan, se deslizan
que se encogen o se cierran!

Gladys en un Hotel
salió de la ducha pálida
y me dijo: "!por favor, EStela
bañate en otro Hotel mañana!"
Cuando me explicó su aventura
entendí que me lo reafirmara
diecinueve veces seguidas...
!es que estaba preocupada!
El baño tenía un extraño sistema
de botones y canillas,
no tenía flor en la ducha,
y el duchador se caía.
El fondo de la bañera
era extremadamente liso,
por lo cual, y obviamente
era muy resbaladizo.
Y tenía agarraderas
para arriba, para abajo,
y también ¿por qué no?
varias en los costados.
Y como frutilla del postre
botón de S.O.S que con presteza
¿debías apretar así avisabas
(antes de morir)
que te habías partido la cabeza?

El grupo con que nos tocó viajar,
realmente muy simpático,
entre ellos había
un matrimonio mexicano.
Un día Angélica me dice:
!" EStela, estoy asombrada,
me tocó un baño de oio(hoyo)
pensé que ya no había en Italia"!
Hace mas de cincuenta años
que por aquí ya no hay,
¿creerán que eso conserva
el aspecto medieval?

En Cinqueterre subimos
una escalerita estrecha,
y como somos prudentes
hicimos paradas "técnicas".
No hubo problema al subir,
pero mi Dios !la bajada!
semejaba una tortura,
porque gente muy ufana,
subía con una especie
de bastones que no usaban
y que llevaban felices
cruzados sobre la espalda.
Gladys llegó a tierra firme
un poco antes que yo,
puesto que un grupo enorme
sobre mí se abalanzó
y tuve que hacer piruetas`
por mi humana integridad
para continuar entera,
al menos un rato mas.
Casi al borde de las lágrimas
cuando nos re-encontramos,
la emoción nos hizo presa
y ahí mismo nos abrazamos.

Cuando fuimos a Venecia
recorriendo callecitas,
los grupos de japoneses
nos pasaban por arriba,
no mostraban la mas mínima
y elemental cortesía.
Cuando venían en bandada,
cada una se desplazaba
mas que rápido hacia el borde
!es que todavía faltaba,
queríamos estar vivas
y no morir en Italia!
Tal vez no se daban cuenta
que portaban algún ojo...
cada cual tiene sus gustos
¿apreciarán los despojos?

En Florencia nuestra habitación
estaba en un segundo piso,
a la que solo accedías
por extraños pasadizos.
Era necesaria una hoja de ruta
para poder arribar,
y sino de recepción
te tenían que acompañar.

Nos decían cada vez:
"les recuerdo lo explicado,
los huéspedes siempre se pierden,
estamos acostumbrados!"
La explicación consistía
en que tenías que mirar,
una alfombra de color
para poder cruzar,
y encontrar la referencia
no era así, sin mas ni mas,
porque las puertas cerradas
!no te dejaban pasar!
POr ejemplo ascendiendo
y tomando el ascensor,
al primer piso llegábamos
felices de la excursión...
Pero de ahí para arriba
¿encontrar el elevador
que te llevaría sin duda
a tu propia habitación?
Unos extraños pasillos
que se envolvían en rulos,
te mostraban ascensores
!pero que no eran los tuyos!
Y por esas circunstancias
encontrar la habitación,
no tengan dudas que era
un trabajo agotador.

Al no haber viajado antes
y ser la primera vez,
la idea de tomar el tour,
creemos que hicimos bien.
El régimen es ajustado,
sino no se puede hacer,
pero ambas nos divertíamos,
lo podíamos entender...
Que a las seis despertador,
fuera habitación a 6.30 las maletas,
y en tanto el desayuno...
"!que salimos 7.30"!

Nuestro guía (un español)
cordial , eficiente, amable
la verdad que fue un encanto
y disfrutamos del viaje.
Pudimos conocer bastante
puesto que en cada lugar,
después de la guía "local",
nos hacíamos nuestro
propio pequeño tour personal,
conversando con la gente,
caminando por las calles,
conociendo las costumbres,
que es lo mas bello de un viaje.

Los paisajes son bellísimos
Italia en todas sus calles,
nos mostró exultante
sus bellas obras de arte.

Viajar a nuestras raíces
fue importante y muy bello,
tres abuelos italianos
que siempre tuvimos dentro
y al llegar al puerto de Génova
desde donde ellos partieron,
nos inundó la emoción
de un cercano reencuentro
(aunque no hemos conocido
ninguno de estos abuelos,
puesto que cuando nacimos
ya habían partido ellos).

Seguramente en futuro
haremos un viaje a España,
solo pasamos por Madrid
y nos quedamos con ganas
de conocer esa tierra
para nosotras tan cara.
Una tierra con la cual me siento
profundamente identificada,
porque a mi abuelo Venancio
las estrellas le brillaban
en sus ojos tan profundos,
cuando de ella me hablaba,
y porque siento en la sangre
que me bailan sus palabras,
y que me habita la España.

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