miércoles, 5 de diciembre de 2012
Ridícula incomprensión
Angeles estaba avergonzada porque se había enterado que su abuela Delia de 87 años que vivía en un geriátrico, se introducía por la noche en la habitación de Gerardo.
En tanto el personal muy divertido y pleno de ternura, le contaban que eso era maravilloso, que en muchas ocasiones, él la visitaba a ella, y que por las mañanas siempre una de las habitaciones estaba vacía.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Muy buen corto Estela. A saber lo que hace Ángeles de ridículo. Todavía hay quien cree que no se debe hablar de amor a partir de los sesenta.
ResponderEliminarMe enhorabuena.
Eso es, como mínimo, lo que yo espero hacer cuando llegue a esa edad.
ResponderEliminar;-)
ME ENCANTÒ!!! estoy leyendo todos tus cuentos... pero èste en especial me gustò mucho por su contenido y brevedad...
ResponderEliminarSoy Adriana (Cabernet en redeletras)
abrazo,
Adriana