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martes, 21 de septiembre de 2010

EL TUCÁN MELQUIADES


Con un ala tapándose los ojos, el tucán Melquiades reflexionaba como podía hacer para salir de tamaño problema, que lo tenía sumamente preocupado y tristón.


Estaba haciéndose mayor, no cabía duda; él que siempre había sido un tucán emprendedor, que arrollaba con todos los obstáculos, ponía todos sus esfuerzos al servicio de lo que quería conseguir, y siempre lo había obtenido, y de pronto...

! se encontraba con esta dificultad que no podía superar!

Se preguntaba como podía suceder que no lograra algo tan sencillo, que había hecho toda su vida, sin pensar siquiera en ello, como algo natural.

Y ahora...esto! ¿cómo era posible?

En ese momento, se acercó su nieta al árbol en que se encontraba y levántandole el ala con que se tapaba los ojos-,le dijo:

- Desde hace unos días te observo que no logras que la pieza de comida que lanzas al aire, -como hacemos todos los tucanes- te caiga en el buche ni una sola vez, pero no tenés que estar triste....

Y dándole un beso de pico le dijo:

-!Te amo, abuelo!

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