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sábado, 14 de noviembre de 2009

La abuela Catalina

Catalina reflexionaba en como había cambiado su vida, desde hacía seis meses. A sus 90 años seguìa tan lúcida como siempre, pero cada vez mas limitada en sus movimientos.

Vivía en una casa sumamente confortable, y era dueña de otra propiedad ; además había sido en sus años mozos una mujer con un "olfato" muy importante para multiplicar su dinero, por tanto había podido viajar por todo el mundo varias veces cosa que decidió dejar de hacer cuando tenía 75 años; gran lectora,dueña de una cultura exquisita, conocedora profunda de muchas de las ramas del arte, también dibujaba y pintaba maravillosamente.

Catalina era soltera, y adoraba a sus tres sobrinos, hijos de Alicia y Mario, sus dos hermanos, que ya habían muerto; para ella era lo mas maravilloso del mundo que vinieran a verla y permanecieran a su lado(claro que... solo lo hacían ahora que habían desaparecido sus padres, dado que sus dos hermanos -que emprendieron diversos negocios- en los cuales fracasaban siempre,porque no sabían invertir, ni dedicarle el tiempo ,sacrificio y esfuerzo necesario, no querían que fueran a visitarla).

Ella siempre "estaba" para prestarles el dinero una y otra vez, aunque tanto uno como otro,y sus respectivas parejas, solían decir que siempre habían fracasado porque se los "mezquinaba",y que se la pasaba "despilfarrando" el dinero que le había "tocado" y decían a los hijos que no hacìa falta que fueran a verla, porque era una egoìsta, y siempre se las había arreglado sola....

Los tres hermanos habìan recibido por partes iguales la herencia de los padres; sin embargo Catalina fue la única capaz de hacerla crecer y vivir mejor, mientras sus dos hermanos maladministraban o dilapidaban lo que les habìa tocad.

Es cierto que sus sobrinos venían a verla,pero también cada vez sus palabras eran - ¿me das dinero? y ella seguía entregando, entregando,entregando....; esto había sucedido hasta seis meses atràs; todos los dìas en su casa, dándole un beso , unas palabras y a continuación el pedido y el irse de inmediato.

Y de pronto... aquel accidente , un tonto resbalón que la hizo fracturarse la cadera.... fue operada, volviò a su casa.... y durante unas horas venía una señora a cuidarla ,solo durante un tiempo porque no querìa extraños junto a ella....
comenzó a llamar a sus sobrinos para que vinieran a visitarla, pero la respueta era - no puedo; - tengo compromisos, - mañana, tal vez....

Hasta que de pronto... su vecina-aún con sus ocupaciones,una familia, tres hijos-comenzó a venir todos los días a preguntarle si necesitaba algo ,que no dudara en llamarla, y muchas veces le hacía la comida (o la traía de su casa) y se quedaba a comer con ella.

Le dijo entonces a Catalina que estaría mas tranquila, si conectaran una campanilla o timbre uniendo las dos casas, así fuera la hora que fuera, si la necesitaba podría venir de inmediato.

Cuatro años transcurrieron así; en muchas ocasiones JOsefa se levantó a las tres de la mañana, porque Catalina no quería estar sola, -pero tampoco quería que viniera una acompañante terapéutica-; se estableció entre ellas una amistad muy, muy estrecha.

Un año después, una tarde Catalina mandó llamar a Josefa, y cuando esta llegó, había allí un escribano;Catalina la explicó que quería dejarle sus bienes ; Josefa se negó una y otra vez,pero finalmente la convencieron e hicieron las escrituras a nombre de la incondicional vecina y amiga.

El argumento para convencerla fue el siguiente: - quiero dejarte mis cosas, te quiero como una hermana, te ocupas de mí a toda hora, en todo momento... y si no hago esto ahora, cuando me muera, dirán que no estaba en mis cabales, -estoy segura que ese será el argumento- para anular mi último deseo, pero estoy lúcida absolutamente y no podrán lograrlo...

Los sobrinos le hablaban en rarísimas ocasiones por teléfono preguntándole -¿estás bien? y cuando ella les decía: - en realidad, extraño que no vengas a visitarme... casi no me puedo desplazar.... cada vez mas limitada...la respuesta siempre era: -no puedo, estoy ocupado/a, tengo obligaciones, tía, te mando un beso.

Cuatro años después Catalina murió, un 14 de abril por la mañana; Josefa fue la encargada de hacer los trámites ; en medio de su gran angustia, avisó a los sobrinos por teléfono, pero no logró ubicarlos, así que les dejó un mensaje; ellos no asistieron al velatorio ni al entierro.

Cuando el 16 de abril Josefa estaba en la casa -que ahora era suya-, llorando conmovida, pasando por los lugares donde tanto habían compartido, acariciando el sillón donde se sentaba la abuela, recordando el último libro que le había leído y que habían comentado después...sintió el llamador de la puerta.

Cuando abrió se "presentaron" dos de sus sobrinos :- somos los herederos de Catalina, venimos a ver que parte nos "toca" a cada uno de esta casa y ver que hacemos con ella, en tanto nuestra hermana ha ido a ver lo mismo en la otra propiedad...

Josefa solo atinó a decirles: - No, los bienes de Catalina ahora son míos.... -y les mostró las escrituras....

Iniciaron juicio por insania de la abuela, pero por supuesto, lo perdieron.

Hoy Josefa ha instalado en una de las propiedades de Catalina una pequeña galería de arte, donde da lugar a quienes así lo desean (y no tienen posibilidades de hacerlo en enormes espacios comerciales) para presentar sus primeras producciones.

1 comentario:

  1. En todas las famiilias hace falta una "abuela Catalina" que muchas veces no se sabe valorar. Lo más inhumano que hay es la reducción del ser humano a valor económico. No sólo en la vejez, cuando un anciano poco puede ya dar que no sea consejos -que nadie hoy quiere escuchar- y dinero ahorrado para tapar las juergas de los descendientes. También en parejas de divorciados los hijos acaban siendo la cuerda de la se tira de ambos extremos a la vez.
    Ha sido un placer leer este texto, justo después de ver la obra de teatro "El Rey Lear" que curiosamente va de lo mismo.

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